Ha accedido a los Lalá Miolac archivos del weblog del día 6. Mayo 2009.
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- 6. Mayo 2009: Aparecer por encima del ser
Archivo para 6. Mayo 2009
Aparecer por encima del ser
6. Mayo 2009 por Lalá Miolac.
Esta mañana, directo a mi correo siempre gracias a la voluntad de difusión de la incansable Nagore, un vídeo de esos por los que a veces, uno se escandaliza más al entender la necesidad del mensaje, que por el propio contenido. Resulta vergonzoso que el vídeo tenga que ser hecho para que miles de millones de mujeres se cuestionen cuál es su rol dentro de la sociedad y cómo la utopía de ese rol se queda en eso, en una utopía. La idea del video la conocía, muchos de los comentarios que ha suscitado, los esperaba.
En sí el vídeo habla de como los medios de comunicación, principalmente en Italia pero sin que ello excluya a ningún otro país, han terminado deformando la figura femenina hasta convertirla en lo que el colectivo masculino proyecta en su imaginario. No nos engañemos, la culpa es tanto de los hombres como lo es la televisión basura de los periodistas. Se complementan, pero no tienen una inminente relación causa efecto.
El hombre, como la mujer, disfruta de la belleza física y probablemente siente tan impuesta como cualquier otro colectivo la imagen de lo que debe considerar bello. ¿Imaginan la cara de un grupo de chavales si uno dijera «Mira que pivón es Esther Cañadas» y otro contestara «Bueno, a mí la que realmente me parece un pivón es Carme Chacón»? No porque la una sea más guapa que la otra, no porque una sea más inteligente que otra, las que están buenas, por antonomasia pueblan las portadas de las revistas masculinas, imponiendo un modelo (probablemente, eso sí, más cercano al suyo que al nuestro) de lo que es, ya no la belleza, sino el atractivo sexual.
Hace tiempo leía un artículo en el que se decía que la directora de Vogue en Estados Unidos y la excandidata al gobierno Hillary Clinton, habían tenido un rifirrafe porque la segunda se había negado a realizar una sesión de fotos, alegando que eso disminuiría su imagen de poder transformándose en una más débil y femenina. La mujer se mira desde la óptica del hombre y ahí viene el verdadero peligro. Pues no por culpa de ellos, pero sí a causa de ellos, la mujer se ha visto relegada a un segundo plano, ha tenido que luchar por el derecho al voto, por el uso de los pantalones, de los anticonceptivos, y por su ingreso a la universidad, en definitiva a la sociedad.
No podemos adoptar el prisma de quien, no importa tanto ahora pues estos procesos son largos y se ven con el paso de los años, en pasado vio a la mujer como un ser limitado. El cortometraje es en italiano, pero no puedo más que recomendar su visionado, independientemente de la lengua que se hable, pues las imágenes son de un impacto abrumador. Minifaldas que bien podrían definirse bragas sin costuras, escotes, posturas esperpénticas que dejan a la vista vaginas, pechos, muslos, vientres.
Un cuerpo violado, sobreexpuesto, toqueteado, visionado y diseccionado ante la cámara. Una mujer medio desnuda que se deja caer agua por encima, que muestra un tatuaje escondido, que entreabre la boca en un simil muy provocador. El peor porno de la historia, no porque sea porno sino porque se esconde bajo la palabra entretenimiento, ha poblado nuestras pantallas a ritmo de canción del verano. No soy inquisidora de la sexualidad, ni mucho menos, creo que la mujer no tiene por que tapar las partes más hermosas de su cuerpo (sean estas acordes o no a los cánones sociales) pero defiendo que sea ella a elegir qué mostrar o qué esconder.
Y no quiero que se vea en este discurso mío un matiz conservador. Bienvenida sea la que quiera ver su cuerpo en el modo que mejor le parezca, pero debe ser una elección suya. La peor paliza que la sociedad nos ha podido propinar (y que a los hechos me remito, aún a años pasados no hemos variado ni un mínimo) ha sido ofrecer el mecanismo por el que las mujeres deben decidir si ser hermosas y estúpidas, o feas e inteligentes. No es así, pero desde luego «la caja tonta» no ofrece muchos ejemplos de ello. No sé si las bailarinas de la televisión son mucho, poco o medianamente inteligentes, no conozco a ninguna. Pero si creo que muchas actúan como si fueran estúpidas porque creen que ese sea el único modo.
Se pregunta la narradora del vídeo cómo puede ser que las mujeres no hayan salido a las plazas, indignadas ante el modo en el que venimos representadas en la televisión. Me pregunto yo cómo es que no han salido hombres y mujeres a mostrar su indiganción por la dictadura de un modelo de plástico donde ya no queda huella alguna de la mujer original. La expresividad de los gestos se ha borrado con botox, silicona y otros derivados. Pareciera una paradoja, parafraseando el vídeo, la frase que la Magniani le decía al maquillador en un rodaje de Pasolini «No me borres ni una arruga, me ha costado una vida conseguirla»
El problema no es de los hombres ni de la sociedad, el problema es nuestro que terminamos pensando que debíamos de ceder a sus trucos para conseguir lo que merecíamos. Tengamos la paciencia de cambiar desde la esencia, desde nuestra propia confianza y amor, ya no a nosotras mismas, sino a las muchas, millones de mujeres que pueblan este planeta. Somos igual que ellos ¿por qué deberíamos demostrarlo?
Sacad vuestra belleza a la calle y elegid bien el envoltorio, no en base al contexto en el que nos sumergimos al traspasar el portal, sino a lo que sentís, a lo que veís, a lo que os toca, a lo que VOSOTRAS y sólo vosotras queréis ver como vuestra imagen. Fuera hace un maravilloso día de sol y el resto son, hablando mal y pronto, gilipolleces.
Ilustración: Daniel Tubau
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