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Quien entienda el párrafo que me lo explique…

La idea de que el caso fue fruto de una imprudencia se desvaneció ante la Trillo movilizó al Estado para intentar anular el caso acumulación de falsedades del ministerio desde que se produjo el siniestro, el 26 de mayo de 2003, hasta el 2 de marzo de marzo de 2004, días antes de las elecciones generales en las que PP perdió el Gobierno. Ese día, el número dos de Trillo, Javier Jiménez-Ugarte, envió una carta a los familiares en las que tildaba de “campaña sensacionalista y cruel” lo publicado en los medios sobre los errores en las identificaciones. El general Navarro admitió en el juicio que le pudieron “bailar los números”. En la última sesión alegó que solo “dulcificó” las autopsias para evitar el sufrimiento de los familiares.

Fuente: El País

Podría escribir los versos más tristes esta mañana

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Si a uno

le dan

palos de ciego

la única

respuesta eficaz

es dar palos de vidente.

Pero no voy a hacerlo, porque a él, los versos tristes no le habrían gustado. Porque durante sus 88 años de vida Mario Benedetti no trajo más que maravillosa poesía a mi vida, porque él era un acérrimo defensor de la alegría y porque allá donde haya llegado serán tremendamente afortunados los que puedan disfrutar de su presencia, aunque ésta sea metafísica, aunque su sonrisa se haya hecho etérea. Mario entró en mi vida a través de sus libros de poesía para jóvenes que mil veces subrayé y releí convencida de que funcionasen como manifiestos para un mundo mejor.

El poeta de la eterna resistencia me mostró las grietas del alma del exiliado gracias al preciso retrato elaborado en Andamios; nos mostró su genial narrativa en el libro de cuentos De la muerte y otras sorpresas, con especial mención a su Ganas de embromar, que de forma irónica puso en primer plano una realidad poco conocida para los que nunca asistimos a las labores de espionaje de los gobiernos, más o menos irónicos, más o menos de teatrillo.

Benedetti fue un hombre único, de los que quedan pocos, de los que cada día nacen menos. Comprometido, ya no con la socidad, sino con la esperanza y la posibilidad. El poeta incansable que armado de versos no abandonaba el campo de batalla, el escritor de sonrisa perpetua a quien de los labios siempre le colgó, así de ladito, la sátira. Un genio de la palabra que en apenas un ejercicio de sintaxis lograba apuntillar la obra, como lo hiciera Miguel Ángel sobre la piedra.

Una pérdida mucho más que física, pues lo que extrañaré sobre todas las cosas del señor Mario será su incansable creencia de que quienes poblamos esta tierra seamos capaces de superarnos, de aprender de nuestras guerras, de analizar y de reflexionar. Ayer, hoy y mañana sus palabras quedan impresas en nuestra mente, imborrables y características de la lucidez de la contraofensiva con la que abría este post, en memoria de uno de los más grandes personajes de la paz de nuestro siglo, sino de todos los tiempos.

Ya te echamos, terriblemente, de menos.

Bonjour buon giorno guten morgen,

despabílate amor y toma nota,

sólo en el tercer mundo

mueren cuarenta mil niños por día,

en el plácido cielo despejado

flotan los bombarderos y los buitres,

cuatro millones tienen sida

la codicia depila la amazonia.

Buenos días good morning despabílate,

en los ordenadores de la abuela ONU

no caben más cadáveres de Ruanda

los fundamentalistas degüellan a extranjeros,

predica el Papa contra los condones,

Havelange estrangula a Maradona

bonjour monsieur le maire

forza italia buon giorno

guten morgen ernst junger

opus dei buenos días

good morning Hiroshima

despabílate amor

que el horror amanece.

Cada cosa por su nombre, cada nombre por su ley

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Centro de planificación familiar. Zona Noviciado, Madrid. Domingo cualquiera, 10:30 de la mañana. Una sala atestada de jóvenes, la mayoría muy jóvenes. A una cierta hora, bajan la persiana metálica «No puede seguir entrando gente. Ya con la que hay no saldremos a las 15 hrs que es nuestro horario de cierre» Aún con la persiana a medio bajar, tantos se asoman «Por favor, es una emergencia» Un chaval, voluntario, fantástico, intenta hacer un hueco, que entre alguno más, aún a riesgo de perder toda su tarde libre.

Miles las charlas entre amigas, de verdaderos incidentes sexuales tras los que nos hemos visto obligadas a peregrinar de un centro a otro, a quemarnos las manos con las castañas del propio fuego porque resulta que a partir de los 25 años, un incidente se cree sea un milagro y la cantidad de centros a nuestra disposición se reducen muy pero que muy considerablemente. Mientras, una chica vestida apenas con una blusa, delante mío dice tener 15 años, y con la indicación de una mano se la dirige hacia la consulta del doctor. No voy si quiera a comentar la cantidad de centros de este tipo que cuentan entre sus plantillas con un sinnúmero de objetores de conciencia (todos mis respetos a sus conciencias pero no es el lugar más apto para desenvolver sus funciones).

La píldora postcoital vuelve a la actualidad en estos días. Su acceso será más fácil, eso dicen. No me lo creo, digo yo. ¿No responderá más bien al hecho de que hasta hoy muchos centros la dispensaban de modo gratuito y a partir de ahora, de venta en farmacias, pagaremos la interesante cifra de 18 euros? ¿No hará esto que quien antes la compró por un verdadero incidente lo hará igual, mientras que la gente con menos recursos (muchas veces no sólo económicos sino también de información y oportunidades) tenga que hacer frente a otros métodos o a una prole que no puede mantener? ¿No tendrá nada que ver que el grupo poblacional que más aborta es el que va de los 20 a los 24 años, seguido por el de edad inferior a los 19?

Si aún con estas iniciativas, de fachada más que nada, el índice de consumo de la mencionada píldora y de las interrupciones de los embarazos va siempre camino a las estrellas ¿no será que el error está en otra parte? ¿No tendrá nada que ver señores políticos, con el hecho de que a día de hoy la Educación Sexual no es materia obligatoria en la escuela? ¿o que en las que se imparte se reduce a la explicación de como ponerme un Tampax? ¿No tendrá que ver con el desarrollo de unas nuevas generaciones que finalmente han encontrado el modo de «ser mayores, aún siendo niños»? ¿No tendrá que ver con las pagas exorbitantes o con la falta de atención no sólo de padres, sino de la sociedad en general? ¿No podemos relacionarlo en algún modo con ser el país europeo con el mayor consumo de cocaína? ¿y con las estadísticas por las que pillarse una descomunal melopea cada fin de semana con 12 años es normal?

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Hoy se ha publicado la noticia sobre las modificaciones en la Ley que regula la posibilidad del aborto. Era hora. Sin embargo, no se la tomen a la ligera, no es sólo motivo de celebración. Esta Ley, es la constatación de que las cosas están mal hechas, que se llevan haciendo mal mucho tiempo y que dará lugar a nuevas problemáticas si lo que hacemos es una casa de cartón piedra y no una con verdaderos andamios y cimientos.

Ayer o hace un año, antes de que estas modificaciones vieran la luz, abortar en España no creo que fuera algo dificil. Conozco la historia. Sé que la dificultad menos representativa ha sido la de encontrar un centro en el que abortar. En 2007 en España, según estadística del Ministerio de Sanidady Política Social, abortaron 112.138 mujeres, un canal de noticias recoge que 604 de ellas, por sexta vez, que se realiza un aborto cada 6,6 minutos y que esto supone la eliminación de 220 fetos al día. Son datos terribles. No creo que la solución a ESTOS problemas sea el derecho al aborto.

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No quiero dar lugar a malinterpretaciones: estoy a favor de la ley del aborto. Estoy convencida de que la mujer debe tener derecho a decidir sobre su cuerpo y sobre su maternidad. Creo que debe de contar con medios que le permitan tomar tales decisiones. Creo que es fundamental que se haya eliminado la posibilidad de ir a la cárcel, que se haya ampliado la posibilidad de elección y del periódo en el que descubrir que nuestro hijo padecerá terribles enfermedades para las que no tenemos curas, y podamos evitárselo y evitárnoslo.

Pero el problema no es ése. El problema es que de tanto poner sobre la mesa al tabú, nos hemos acabado poniendo nosotras, como en una mesa de autopsias, con hijas, amigas y conocidas. Sin saber decir que no, sin saber que a veces aceptar nos pondrá en situaciones de las que se sale con mucho más que un día de baja. Hemos dotado a la sexualidad de una ligereza tanto sana como peligrosa, y hay que reconocerlo, se nos ha ido de las manos.

He sido tremendamente afortunada, recibiendo en mi casa una educación sexual ejemplar. El amor y el sexo, juntos, revueltos o como haga falta nunca han sido algo sobre lo que me hiciera grandes problemas. Se me ha educado desde la prevención, en sus mil aspectos y pocas veces he tenido que (volvamos al principio) recurrir a alternativas del Estado (¿de Bienestar?) ¿tendrá alguna relación?. La ley es necesaria, si, pero de una vez por todas conseguir que la población entienda los riesgos reales de dichas prácticas también.

Este post va de corazón a las miles de mujeres que se tumbaron sobre una camilla, a las puertas del infierno. Ése día, independientemente del valor que se le quiera dar a un feto, una parte de ellas, grande o pequeña, quedó en el camino. Fueron relativamente tocadas por una varita mágica, otras no se levantaron nunca de la camilla. Mujeres vieron salir de entre sus piernas el resultado de una violación, porque aunque la Ley lo ampare, la ley del silencio o de la familia que se impone en muchos lugares de España (y del mundo) así comanda. Hijos fueron maltratados, abandonados, encerrados porque quizás no estaban en el lugar adecuado, en el momento adecuado.

Niñas se abrieron el vientre, montaron a caballo hasta sentir los huesos rotos; niñas se miran en el espejo y ven su reflejo distorsionado entre la realidad del «habría de ser» y la del «no supe que hacer». Miles de mujeres en un día terrible, en un momento terrible. Por todas ellas, por las que están por venir. Ley si, parches no.

Imágenes: Anaiszub, Patin Nadal y Una argentina provida

Efectos adversos de la crisis

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«No pretendamos que las cosas cambien si siempre hacemos lo mismo. La crisis es la mejor bendición que puede sucederle a las personas y países porque la crisis trae progresos. La creatividad nace de la angustia como el día nace de la noche oscura. Es en la crisis que nace la inventiva, los descubrimientos y las grandes estrategias. Quien supera la crisis se supera a sí mismo sin quedar «superado». Quien atribuye a la crisis sus fracasos y penurias violenta su propio talento y respeta más a los problemas que a las soluciones. La verdadera crisis es la crisis de la incompetencia. El problema de las personas y los países es la pereza para encontrar las salidas y soluciones. Sin crisis no hay desafíos, sin desafíos la vida es rutina, una lenta agonía. Sin crisis no hay méritos. Es en la crisis donde aflora lo mejor de cada uno, porque sin crisis todo viento es caricia.

Hablar de crisis es promoverla, y callar en la crisis es exaltar el conformismo. En vez de esto trabajemos duro. Acabemos de una vez con la única crisis amenazadora que es la tragedia de no querer luchar para superarla».

Más de medio año, y esta omnipresente crisis nos sale ya hasta por las orejas, por cada rendija, en cada frase compuesta y en cada oración simple. La crisis, ese gran monstruo de fauces negras y ojos rojo sangre que parece acechar bajo la cama, dentro del armario e incluso sobre la mesilla de noche. Todo lo toca, todo lo contamina, todo lo empaña. Ríos de tinta, y de palabras, ante una situación que el transcurso de la historia ha demostrado siempre ciclíco.

Es evidente y patente. Quizás el lado más amargo de esta crisis adopte forma de cifra, de sucesiones de esas que en el cole nos explicaban como geométricas, armónicas y largo etcétera en representación de un incremento exagerado en las cifras de paro. Es el lado más humano de la crisis pues es el que en relación directa dificulta el estado de supervivencia de muchas familias. Mi post no pretende ofenderlas, dejarlas de lado o mermar la importancia del impacto que la situación tiene sobre ellas. Pero no puedo dejar de sumarme a las palabras del genio.

Muchos de los componentes de mi generación viven el problema cotidiano del mercado laboral y su famosa inestabilidad, muchos también consideran que cobrar el paro sea más cómodo e implique menos esfuerzos; muchos se quejan de los bajos sueldos y la poca capacidad adquisitiva, pocos renunciaron a salir los fines de semana, a utilizar el coche aún sin necesidad del mismo, o a reducir el índice de consumo de bienes de segunda, tercera o decimoquinta necesidad.

La generación «Y» le han puesto (por razones no importantes al tema) y yo lo recojo como la conjunción traducible en la acción de añadir. Respecto a las generaciones pasadas nosotros no hemos hecho más que añadir necesidades superfluas a las que ya no sabemos renunciar, y frases como «apretarse el cinturón» nos suenan a épocas de postguerra que por desgracia aparecen tras una pátina gris, lejana, una realidad casi de película, en la que no nos sentimos agentes, sino meras víctimas colaterales.

Paseando por Preciados el otro día con mi madre, una chica tenía ante sí un enorme pedazo de papel en el que los transeúntes podían escribir sus propuestas para reducir la pobreza en el mundo. Mi madre, muy sintética, escribió: reducir el índice de consumo. Apliquemonos el cuento, que la crisis pasar, pasará, pero nosotros también tenemos que bajarnos un poquito de la mula de las alforjas de oro, que muy a nuestro pesar, la racha de oro de nuevos ricos ibéricos, está pasando un momento de grave dificultad.

Aparecer por encima del ser

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Esta mañana, directo a mi correo siempre gracias a la voluntad de difusión de la incansable Nagore, un vídeo de esos por los que a veces, uno se escandaliza más al entender la necesidad del mensaje, que por el propio contenido. Resulta vergonzoso que el vídeo tenga que ser hecho para que miles de millones de mujeres se cuestionen cuál es su rol dentro de la sociedad y cómo la utopía de ese rol se queda en eso, en una utopía. La idea del video la conocía, muchos de los comentarios que ha suscitado, los esperaba.

En sí el vídeo habla de como los medios de comunicación, principalmente en Italia pero sin que ello excluya a ningún otro país, han terminado deformando la figura femenina hasta convertirla en lo que el colectivo masculino proyecta en su imaginario. No nos engañemos, la culpa es tanto de los hombres como lo es la televisión basura de los periodistas. Se complementan, pero no tienen una inminente relación causa efecto.

El hombre, como la mujer, disfruta de la belleza física y probablemente siente tan impuesta como cualquier otro colectivo la imagen de lo que debe considerar bello. ¿Imaginan la cara de un grupo de chavales si uno dijera «Mira que pivón es Esther Cañadas» y otro contestara «Bueno, a mí la que realmente me parece un pivón es Carme Chacón»? No porque la una sea más guapa que la otra, no porque una sea más inteligente que otra, las que están buenas, por antonomasia pueblan las portadas de las revistas masculinas, imponiendo un modelo (probablemente, eso sí, más cercano al suyo que al nuestro) de lo que es, ya no la belleza, sino el atractivo sexual.

Hace tiempo leía un artículo en el que se decía que la directora de Vogue en Estados Unidos y la excandidata al gobierno Hillary Clinton, habían tenido un rifirrafe porque la segunda se había negado a realizar una sesión de fotos, alegando que eso disminuiría su imagen de poder transformándose en una más débil y femenina. La mujer se mira desde la óptica del hombre y ahí viene el verdadero peligro. Pues no por culpa de ellos, pero sí a causa de ellos, la mujer se ha visto relegada a un segundo plano, ha tenido que luchar por el derecho al voto, por el uso de los pantalones, de los anticonceptivos, y por su ingreso a la universidad, en definitiva a la sociedad.

No podemos adoptar el prisma de quien, no importa tanto ahora pues estos procesos son largos y se ven con el paso de los años, en pasado vio a la mujer como un ser limitado. El cortometraje es en italiano, pero no puedo más que recomendar su visionado, independientemente de la lengua que se hable, pues las imágenes son de un impacto abrumador. Minifaldas que bien podrían definirse bragas sin costuras, escotes, posturas esperpénticas que dejan a la vista vaginas, pechos, muslos, vientres.

Un cuerpo violado, sobreexpuesto, toqueteado, visionado y diseccionado ante la cámara. Una mujer medio desnuda que se deja caer agua por encima, que muestra un tatuaje escondido, que entreabre la boca en un simil muy provocador. El peor porno de la historia, no porque sea porno sino porque se esconde bajo la palabra entretenimiento, ha poblado nuestras pantallas a ritmo de canción del verano. No soy inquisidora de la sexualidad, ni mucho menos, creo que la mujer no tiene por que tapar las partes más hermosas de su cuerpo (sean estas acordes o no a los cánones sociales) pero defiendo que sea ella a elegir qué mostrar o qué esconder.

Y no quiero que se vea en este discurso mío un matiz conservador. Bienvenida sea la que quiera ver su cuerpo en el modo que mejor le parezca, pero debe ser una elección suya. La peor paliza que la sociedad nos ha podido propinar (y que a los hechos me remito, aún a años pasados no hemos variado ni un mínimo) ha sido ofrecer el mecanismo por el que las mujeres deben decidir si ser hermosas y estúpidas, o feas e inteligentes. No es así, pero desde luego «la caja tonta» no ofrece muchos ejemplos de ello. No sé si las bailarinas de la televisión son mucho, poco o medianamente inteligentes, no conozco a ninguna. Pero si creo que muchas actúan como si fueran estúpidas porque creen que ese sea el único modo.

Se pregunta la narradora del vídeo cómo puede ser que las mujeres no hayan salido a las plazas, indignadas ante el modo en el que venimos representadas en la televisión. Me pregunto yo cómo es que no han salido hombres y mujeres a mostrar su indiganción por la dictadura de un modelo de plástico donde ya no queda huella alguna de la mujer original. La expresividad de los gestos se ha borrado con botox, silicona y otros derivados. Pareciera una paradoja, parafraseando el vídeo, la frase que la Magniani le decía al maquillador en un rodaje de Pasolini «No me borres ni una arruga, me ha costado una vida conseguirla»

El problema no es de los hombres ni de la sociedad, el problema es nuestro que terminamos pensando que debíamos de ceder a sus trucos para conseguir lo que merecíamos. Tengamos la paciencia de cambiar desde la esencia, desde nuestra propia confianza y amor, ya no a nosotras mismas, sino a las muchas, millones de mujeres que pueblan este planeta. Somos igual que ellos ¿por qué deberíamos demostrarlo?

Sacad vuestra belleza a la calle y elegid bien el envoltorio, no en base al contexto en el que nos sumergimos al traspasar el portal, sino a lo que sentís, a lo que veís, a lo que os toca, a lo que VOSOTRAS y sólo vosotras queréis ver como vuestra imagen. Fuera hace un maravilloso día de sol y el resto son, hablando mal y pronto, gilipolleces.

Ilustración: Daniel Tubau